Hoy podría escribir sobre bin laden (y si lo pongo con minúscula) y bla bla bla... pero.... no hay mucho que decir... ustedes ya saben y si no saben googlenlo ja.... para algunos lo mataron el 1 de mayo... para muchos ya estaba muerto, o nunca existió, y/o fue una creación de usa (que tmb pongo con minúscula), o simplemente sigue pancho caminando por ahí... sea como fuere... creo que la gran mayoría concuerda con que la muerte o no, la existencia o no, de usama bin laden es meramente una estrategia política mas para seguir tratando de cagarnos la existencia ja... el fin? puf podemos imaginar un montón y seguro la mayoría serán certeros... como en toda película yanki siempre ganan los "buenos" (y si entre comillas gigantes) como anticipaba Eduardo Galeano: "¿Nace una estrella? A mediados del 98, la Casa Blanca lanza otro villano a la cartelera mundial: responde al nombre artístico de Usama bin Laden, es fundamentalista islámico, lleva barba y turbante, y en el regazo acaricia un fusil. ¿Hará carrera esta nueva figura estelar? ¿Tendrá buena taquilla? ¿Logrará demoler los cimientos de la civilización occidental, o será no más que un actor secundario? En el cine de terror, nunca se sabe"....por ende... prefiero hablar de otra cosa y no redundar en lo mismo que creo sabemos todos... y bla bla bla bla.... mientras tanto podemos tomarnos un café y esperar al próximo archi enemigo del mundo...
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Instrucciones para triunfar en el oficio
Hace mil años, dijo el sultán de Persia:
-Qué rica.
Él nunca había probado la berenjena, y la estaba comiendo en rodajas aderezadas con jengibre y hierbas del Nilo.
Entonces el poeta de la corte exaltó a la berenjena, que da placer a la boca y en el lecho hace milagros, porque para las proezas del amor es más poderosa que el polvo de diente de tigre o el cuerno rallado de rinoceronte.
Un par de bocados después, el sultán dijo:
-Qué porquería.
Y entonces el poeta de la corte maldijo a la engañosa berenjena, que castiga la digestión, llena la cabeza de malos pensamientos y empuja a los hombres virtuosos al abismo del delirio y la locura.
-Recién llevaste a la berenjena al Paraíso, y ahora la estás echando al infierno –comentó un insidioso.
Y el poeta, que era un profeta de los medios masivos de comunicación, puso las cosas en su lugar:
-Yo soy cortesano del sultán. No soy cortesano de la berenjena.
Eduardo Galeano
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