lunes, 30 de mayo de 2011

el cordobazo...


Como ya hemos dicho antes, este es un espacio para no olvidar, para recordar... un poco de historia... para que las cosas no nos vuelvan a pasar.. para organizarnos, para luchar, para transformar: para cambiar el presente y lo que vendrá...

Recordemos: El 29 de mayo de 1969 Córdoba fue el escenario de una movilización popular que sacudiría al gobierno de Juan Carlos Onganía hasta hacer tambalear la dictadura militar. Violentos enfrentamientos callejeros y una cruel represión de la policía y el ejército contra los sectores populares constituyeron el principio del fin de la llamada Revolución Argentina instalada el 28 de junio de 1966. Esta se proponía entonces terminar con “la política en la Universidad”, con el polvorín tucumano, con la economía cerrada, con el déficit de las empresas estatales… La realidad es que el golpe se produjo –un clásico de la época- para evitar el triunfo del peronismo en las elecciones a gobernador en Buenos Aires, que debían celebrarse en marzo del 67. Onganía pensó que la historia le otorgaría un plazo de 20 años, durante el cual se produciría la muerte de Perón. Entonces dividió, con torpe lógica castrense, su gobierno en tres tiempos: el tiempo económico, el tiempo social y el tiempo político.

Sin embargo, antes de cumplir cuatro años de gobierno, todo el país estaba conmocionado con un incontrolable estallido político-social: Resistencia, Corrientes, Rosario, Córdoba… La delegación cordobesa de la CGT de los Argentinos de Raimundo Ongaro, dirigida por una brillante generación de dirigentes gremiales combativos, sumada a la fuerza de los obreros mecánicos y a la central obrera adherida a la CGT de Azopardo, proclamaron un paro activo para el 29 de mayo del 69, que resultó de acatamiento casi total. La concentración fue reprimida violentamente, muriendo dos obreros, uno de la IKA Renault. Entonces 85.000 trabajadores, 35.000 estudiantes universitarios, 15.000 secundarios, miles de amas de casa, comerciantes y profesionales, tomaron indignados la calle, formaron barricadas –que, como las definía un graffiti del Mayo francés, “cierran la calle pero abren el camino”- y lograron hacer replegar a la policía brava y la guardia de infantería en el barrio de Clínicas, bastión de la insurrección, y en otros puntos de la ciudad.

Gordillo y Brennan describen el episodio de la siguiente manera: por la mañana protesta obrera, después del mediodía rebelión popular, por la tarde, tras el repliegue de la policía, insurrección urbana. El histórico día terminaría con la muerte del obrero Máximo Mena. A las 17 horas regía el toque de queda y el Ejército intentaba ingresar y despejar el barrio de Clínicas, lo que recién logró a la noche del día siguiente. Con las primeras horas de la noche, ingresaban a la historia y a los juicios sumarios –los consejos de guerra- las figuras de los dirigentes obreros Agustín Tosco, Elpidio Torres y Atilio López. A partir de ahí comenzaría el ascenso de los sindicatos Sitrac (automotores), Sitram ( ferroviarios) y cobraría prestigio su secretario René Salamanca. El gobernador de Córdoba Carlos Caballero, en su renuncia, reconoció el unánime apoyo popular que suscitó la confluencia obrero-estudiantil (vieja premisa de la Reforma Universitaria de 1918, por vez primera plasmada en la calle).

Los veinte años de Onganía resultaron así reducidos a cuatro. El Cordobazo dejó el trágico saldo de decenas de muertos y cientos de heridos (Tosco hablaría de 34 muertos y cerca de 500 heridos). Pero la dignidad y el coraje del pueblo cordobés marcó una página en la historia popular argentina y latinoamericana que no se borrará jamás...

A 42 años del Cordobazo, su legado sigue presente y su reivindicación es aún más necesaria, para construirnos como sujetos de la historia, protagonistas y crìticos de la misma.


NO HAY OLVIDO NO HAY PERDÓN!!!


"SI EL PASADO NOS FUE IMPUESTO NO PODEMOS DEJAR QUE EL FUTURO TAMBIÉN LO SEA"...


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